Cuando una situación se hace insostenible es obligatorio hacer una reflexión sobre lo que está ocurriendo y si se requiere, como es el caso, tomar decisiones y adoptar medidas urgentes. Vamos a una nueva era fiscal.
Lo digo porque esto es lo que ha debido pensar el G-7 para alcanzar un acuerdo que muchos consideramos histórico. Un pacto sobre un impuesto mínimo de sociedades de al menos el 15%.
¿Y por que se ha llegado a este acuerdo?
Pues es fácil de entender, las economías más importantes del planeta han entendido que tanto los paraísos con tributación baja como la competencia fiscal son los grandes obstáculos que impedirían la recuperación post pandemia en los años venideros.

La ciudad de Londres ha sido elegida como escenario para anunciar un impuesto mínimo de sociedades por lo menos de un 15% y para las empresas con beneficios superiores al 10%, que paguen parte de sus impuestos donde operan y no donde tengan su sede.
¿Y esto qué significa? ¿Y a quién afecta? Pues significa, por ejemplo, que los gigantes tecnológicos contribuyan más fiscalmente.
Que el impuesto impositivo sea mínimo del 15%, abre la opción planteada por Estados Unidos de aumentarlo, incluso Francia se sumaría al criterio de la administración Biden.
Parece claro que con este anuncio se pretende garantizar la sostenibilidad a largo plazo de los dineros públicos, claramente alterados por la COVID-19 y prepararnos de esta manera para futuras nuevas pandemias.
Estamos por tanto ante un proceso imparable, que desembocará en una “nueva era fiscal”, que cambiará la vida de millones de ciudadanos en todo el mundo.

